La Enseñanza

LA ENSEÑANZA EN LA UNIVERSIDAD DE DIOS

Al principio, Jesús le dio a la iglesia apóstoles que hablaran la Palabra de vida y que establecieran la sana doctrina, después de los apóstoles, Él envió profetas a que hablaran la misma Palabra de revelación a los corazones de las personas por revelación. Él estableció pastores y envió evangelistas para hablar Palabras poderosas de vida. Cuando un evangelista predica, él reúne a las personas y les predica a sus corazones y es por esta razón que ellas entregan sus vidas a Jesús. Después de hablar con esas personas, necesitas alimentarlas y llamar a los pastores quienes se encargaran de recoger a las personas y de llevarlas a iglesias vivientes. Es por esto que el evangelista dirá, «Ve a una iglesia viviente». Entonces, los pastores empezarán a alimentarlas con Palabras de vida, sin embargo, un pastor no es un maestro, él predica y cuida. Por esta razón, el último ministerio que Jesús da es la enseñanza. Un maestro se sentará y tomará todas esas palabras para desglosarlas con el fin de que las personas entiendan su significado. Se requiere un ministerio que haga eso. Si una persona no ha recibido la enseñanza de las Escrituras, no estará cimentado en la Palabra. Un maestro anhela que las personas estén cimentadas en la Palabra y sean maduras espiritualmente. Cuando tú hablas, guiado por Aquel que está dentro de ti, cada Palabra que hables penetrará el corazón de las personas.

Por generaciones, los fariseos y saduceos fueron maestros de la ley de Moisés, sin embargo, no tenían el entendimiento espiritual de ella ( 2 Corintios 3:13-14). Cuando Jesús vino, Él tenía la Palabra en Espíritu y en vida y enseñaba con poder y autoridad (Mateo 7:29). Él habló un mensaje que nadie había escuchado antes, pasó por alto el cerebro y habló directo al corazón de las personas. Él vino para darle el significado divino a las Escrituras al penetrar la consciencia del hombre. Sus Palabras jamás han sido limitadas por el tiempo, y así como lo fue, es ahora: la fe viene al escuchar esta Palabra viviente. Los fariseos trataron de responder a través del conocimiento sensorial: palabras vacías, historia, relatos, la letra de la ley y terminaron por dejar ir los mandamientos de Dios para aferrarse a las tradiciones del hombre (Marcos 7:8). Esta crisis en nuestra fe continúa hasta el día de hoy. No hemos sido hechos espirituales a través de teoría, historia, o filosofía de la Palabra de Dios, sino al vivir en la Palabra y por la Palabra que vive en nosotros.

Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino,
y cuando nos abría las Escrituras? Lucas 24:32

¿Por cuánto tiempo seguiremos razonando a Dios y a Su Palabra si nuestros corazones no se disponen a Su Espíritu?

Dios no hace nada sin Su Palabra. ¡Debemos ser legitimos! En otras palabras, debemos regresar al fundamento: la Santa Biblia. Es la guía sobre la creencia y la práctica para los Cristianos debido a que contiene la verdad de Cristo. Necesitamos entender la Biblia de una forma más clara y práctica. La Biblia no es un libro ordinario, es la letra inspirada por el Espíritu Santo. Es un libro que nos lee incluso mientras lo leemos, se requiere de tipo de lectura poco común. El conocimiento correcto de la Palabra conduce a la aplicación correcta de la Palabra en nuestro vivir y caminar diario con el Señor. Nadie puede aplicar la Palabra correctamente en su vida sin la ayuda del Espíritu Santo. Sin el poder de la gracia correspondiente del Espíritu Santo, no podemos entrar al lado práctico del Cristianismo.

Cuando tu corazón está bloqueado, el conocimiento sensorial toma el control y no podrás actuar con Dios. Es solo cuando la Palabra entra en nuestro corazón que el Espíritu actúa en él. Este es el momento de regresar a la escuela de Dios y buscar Su Espíritu.

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El conocimiento sensorial cesa cuando la revelación llega.

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EL CONOCIMIENTO SENSORIAL CESA CUANDO LA REVELACIÓN LLEGA

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